Remembranzas de mañana

Si no nos enteramos a tiempo
que bajo estas sábanas hay locura
los próximos minutos de amor
 morirán hambrientos.
No dejemos
que nos haga ver lo que no somos
que nos dicte la ofensa
que falsas certezas nos cree.

Vendrán días,
donde caminaremos por lágrimas
extrañaremos aquellas miradas tiernas
y nuestro único consuelo
junto a la amargura
será enterrarlas.

Desempolvemos ojos frente a frente
desenredemos este río sin agua
busquemos un remanso, cualquiera

ahoguemos esta locura.

#ELDIADEMUERTOS - ABISMO

Hola, con la inestimable colaboración de +Mendiel  este es nuestro aporte para #ELDIADEMUERTOS

ABISMO

El silencio maltrató su espíritu,
Su alma se estremeció por la indolencia,
De un corazón convertido en fugitivo,
Dejándolo herido sin clemencia.
En un pecho que se quebranta en desconsuelo,
Sin conocer la razón de la partida,
Cuando más seguro estaba de su anhelo.

Mejor la muerte de su áspero pecho
Sacando el corazón así en la mano
Sintiendo en la palma su latido
Aun chorreando sangre enamorado


Una pena negra anunciaba indiferencia,
Lágrimas derramaban sus ojos sensitivos,
Su ego por el suelo quedando mancillado,
Al sentirse repudiado y el sentimiento mutilado.
Cuando más estaba amando, acercábase la huida,
Sin un adiós ni una triste despedida.


Arráncabase los ojos antes de llorar su ausencia
Las esferas extirpaba con sus dedos dolorosos
Mejor desangrar su rostro y no sentir desventura
Abrirse el pecho a puñales donde descansaba el ego
Corrompido y deshuesado por perfidia del deseo.


Por la pena mi alma sucumbiendo,
Quiso elevarse al cielo,
Quizás allí si encuentre el consuelo
Para este cruel martirio,
Qué en la vida la atormenta
Y la lanza al precipicio.



Lanzase al vacío tirana ciega del dolor profundo,
Su cuerpo revienta fiero cual masa informe en delirio,
Sus huesos quebrados todos, desparramados están.
La sangre salpica al fondo del abismo pedregoso
Que acoge la desnudez de aquel cadáver morboso.

Martirio

Aléjate de mi alma ilusa,
soñadora e idealista.
Opresores despierten del más allá,
dominadores del terror,
urgen por todo mí ser.
Él juzga mi espíritu,
asesina despiadadamente mis pecados.
Generosos seres torturadores llenos de odio,
soy un banquete especial.
Entes malignos divagan en este vasto infierno,
almas perdidas esperando ser juzgadas,
sus fuegos invaden mil corazones.
Espectros devoran seres,
colmando su apetito voraz.
Tiranizando, cremando débiles.
Inhumanos verdugos habitan estas tierras,
atroces y anormales dispuestos a decapitar,
sin piedad alguna,
monstruosos desalmados más allá

de toda imaginación.

Séptimo infierno



Bebiendo el elixir de sus cráneos,festejando con el baile de demonios encarcelados este frío averno, condenados, luchando contra nuestros temores sin poder derrotarlos,ardiendo por fuera y por dentro el fuego nos consume cada vez más lento.Los cimientos de un desaparecido imperio son hallados a unos pasos de la puerta del señor sombrío , aunque no le tengo miedo.Nos refugiamos cuando llega el poeta oscuro que nos aclama con una canción.Entre sus versos ardemos, flamas. Consumiendo cerebros que despegan ya. Nuestra piel del hueso se inunda en sus letras. Letras que en blasfemias nos condenaran. Y caemos tristes en el santo averno, al cual él nos guía cual flautista moro.Lo seguimos juntos oyendo su prosa Que maldita lleva a profunda fosa.

Enamorada



Conmoción que nace en un recóndito rincón del alma, en un sueño, en un mirar sutil, echando raíces que poco a poco se tornan profundas, aferrándose al espíritu, llenando los vacíos que otros amores dejaron, ignorándolos, aunque sus raíces inunden nuestro cuerpo.


Sentimientos que sin anunciarse afloran, en una lágrima, en una risa, en un mirar confundido, que llenan el estómago de mariposas, hambrientas mariposas que en su ligero aletear desgarran todo a su paso y hacen del respirar un instante dulce y doloroso.


Sentimientos que con un ardor insoportable rasgan la piel, dejando salir los frutos, las flores, que abren crudamente la carne en nuestra espalda, dando paso a las alas. Y entonces nos elevamos al cielo, y nos creemos libres nadando entre las nubes, bajo el ardor de las heridas y la caricia de los pétalos, ignorando en tanto podemos la pesada cadena que nos une a ese alguien que en un sueño o en un mirar sutil engendraron ese sentimiento que ahora nos hace volar.


No hay luz

Solo gemidos

Lo más parecido a una orgia de fieras

¿Cómo es que estoy aquí?

Yo sólo deseaba la oscuridad que ha de esconder mis sentimientos

Me siento liviana, de cuerpo y espíritu.

Un destello de luz se clava en mis ojos.

Es hora de huir, de perderme en la gran penumbra.

No quiero irme de aquí.
Deleite
bailan las caricias
enredándose tu piel, la mía,
exquisitas sensaciones
hurgando escondidos secretos,
alborada de pasiones
destilando deliciosos sentimientos.

Dos cuerpos… un beso,
placer…
se juntan los sudores
y tiembla el deseo por doquier,
se hacen arrullo los gemidos
entre suspiros
mientras tus manos
se posesionan de mi talle
resbalando suave
hasta el punto exacto
donde nacen los deseos.

Gozo
es llevarte al cielo
con un toque de mis dedos
y es… fundirme en tu aliento,
arder en tu aposento
bajo la misma piel,
bañados en menta y miel.
Embeleso… sensualidad,
dulce néctar tu boca,
almíbar de besos
me provoca…
hacerte mío entre helechos.


Delicia… el amor,
eres romero… soy incienso
en nuestra habitación.

El escultor



Manuel estaba cansado, llevaba muchos años trabajando maderas, metales, granitos, decidió que la escultura que acababa de concluir iba a ser su última obra.
La suerte le había sonreído, su labor era reconocida, recibía buen dinero por las ventas.
Muchos años de soledad y concentración habían sido la clave para aquel resultado.

- Están vivas, repetían no en pocas ocasiones, claro, exageraban bastante los seguidores de este arte milenario.

La talla representaba la figura de un joven, podía ser el mismo, claro que en su juventud.

El destino era el hall de entrada de una galería de renombre. Trabajo con entusiasmo, olvidándose muchas veces de comer y de dormir. Más aun, insistió en entregarla personalmente.

Fascinados los compradores se deshicieron en elogios.

Feliz recibió la paga, se premió con una buena cena y mejor vino, luego ya vería.

Le dio una buena propina al mozo, un muchacho con cierta inquietud en la mirada, quien le agradeció sin comprender, era demasiado dinero, los ojos se le llenaron de luz.

El escultor vislumbro el instante, había hecho su mejor tallado. La escultura de la galería no había sido la última.
No vuelvas la vista atrás, fiel amante, que lo que no imaginas es la sed de costumbre que te traerá de vuelta a mis sabanas como vuelve el sol al mar.